Jornada Laboral de 6 horas día*mes y Subsidio al Desempleo de 2 horas día*mes.

APUNTES DEL MERCADO LABORAL.

El crédito bancario por sí solo no nos sacará de este atasco económico. Ahora que sabemos que la crisis no durará apenas unas semanas, se necesita una evaluación más cuidadosa de las medidas de estímulo.

Ante la crisis del COVID‑19, gobiernos de todo el mundo están dando una vigorosa respuesta fiscal y monetaria combinada que ya llegó al 10 % del PIB global. Pero según la última evaluación general del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, es posible que estas medidas no estimulen el consumo y la inversión tanto como esperan las autoridades.

Pero ya es evidente que la pandemia durará mucho más que algunas semanas, como se suponía cuando se aprobaron estas medidas de emergencia. De modo que se necesita una evaluación más cuidadosa de todos estos programas, con la mirada puesta en el largo plazo. En períodos de gran incertidumbre, es común que haya un aumento del ahorro precautorio, ya que particulares y empresas se aferran al efectivo por temor a lo que vendrá

Medidas de estímulo bien diseñadas pueden ayudar cuando el COVID‑19 esté bajo control. Pero mientras la pandemia siga haciendo estragos, no puede haber regreso a la normalidad.

De modo que por ahora la clave está en reducir el riesgo y aumentar los incentivos al gastoMientras las empresas teman que de aquí a seis meses o a un año la situación económica siga siendo desfavorable, pospondrán la inversión y al hacerlo demorarán la recuperación. El único que puede romper este círculo vicioso es el Estado. Los gobiernos deben hacerse cargo de los riesgos actuales, ofreciendo a las empresas compensación en caso de que transcurrido cierto lapso la economía todavía no se haya recuperado.

Una idea que funcionó en varios países es ayudar a las empresas a pagar salarios y afrontar otros costos, en proporción a los ingresos perdidos, con la condición de que no despidan trabajadores

Los programas de estímulo mal diseñados no sólo son ineficaces, sino que pueden ser peligrosos. Políticas erradas pueden aumentar la desigualdad, sembrar la inestabilidad y debilitar el apoyo político a los gobiernos justo cuando se lo necesita para evitar que la economía caiga en una recesión prolongada.

Con ocasión de los 50 años de CAF, un panel de expertos habla del rol de los Estados y de las limitaciones de dejar en manos del mercado asuntos como la salud y la educación. Es fundamental hablar de un ingreso básico para los más vulnerables.

“Hace 50 años, cuando CAF arrancó a operar, América Latina representaba el 5,5 % del comercio internacional y representaba el 25 % del PIB de EE.UU. Hoy, la región responde por el 5,6 % del comercio mundial y representa el 27,8 % del PIB de Estados Unidos. Estamos estancados. Como región, tenemos un problema de productividad”, dijo este jueves Luis Carranza, presidente del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), durante un evento virtual para conmemorar los 50 años de funcionamiento de la institución.

Los retos de productividad son, en esencia, retos económicos, pero también sociales. La pandemia por la expansión del COVID-19 expone el aspecto más crudo de la falta de desarrollo económico y social en la región. La Cepal estima que por cuenta de esta crisis 16 millones de personas en la región podrían pasar a engrosar el preocupante renglón de pobreza extrema (lo que elevaría la cuenta a 83 millones de personas en países latinoamericanos).

“La pandemia ha resaltado las inequidades de nuestras sociedades: es una enfermedad que llega más duro a los más enfermos o a quienes se tienen que exponer más por cuenta de sus trabajos. Y esto significa que estamos hablando, desproporcionadamente, de los más vulnerables”, en palabras de Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, quien participó en el acto de conmemoración de los 50 años de CAF.

La crisis por el COVID-19 ha reintroducido, en forma de control de daños, la intervención del Estado en una escala bien lejana al evangelio del autoequilibrio de los mercados. Stiglitz habla, incluso, de la inhumanidad del sector privado: “La crisis nos ha hecho más conscientes de las limitaciones del mercado”.

Para Alicia Bárcena, secretaria de la Cepal, la emergencia por el COVID-19 obliga a replantear asuntos fundamentales dentro del funcionamiento de los Estados, como el gasto en los sistemas de salud o la transformación energética y productiva con miras a la sostenibilidad ambiental. “La crisis nos ha mostrado que vivimos en una cultura del privilegio, en la que es normal que fenómenos, como la corrupción o la evasión de impuestos, sean asuntos normales”.

Bárcena, quien también participó en el aniversario de CAF, dice algo que parece obvio, pero que lleva una carga de profundidad: “Esta es una crisis de oferta y demanda.

También propone una subvención temporal a las micro y pequeñas empresas de la región, así como apoyo para orientarlas hacia una transformación productiva en el mundo después de la pandemia. Y finaliza diciendo que “tenemos que proteger a las personas; proponemos un ingreso básico de emergencia con una duración de seis meses, que puede estar en el orden de los US$140 mensuales”.

El virus ha sacado a la luz las desigualdades socioeconómicas incluso en países desarrollados como Estados Unidos y algunos expertos consideran que llegó la hora de replantear muchas cosas, incluidos el trabajo, los sueldos y las coberturas médicas, sobre todo a medida que aumenta la automatización y desaparecen muchos oficios tradicionales.

En todo el mundo, las medidas de seguridad que se están tomando para combatir el virus implican que restaurantes y otros negocios no pueden recibir tanta gente como antes. Esto hace que tampoco puedan contratar la misma cantidad de personal, si es que pueden reabrir.

El programador israelí

Cuando surgió el brote de coronavirus, al programador de software israelí Itamar Lev le dijeron que trabajase desde su casa. Luego la empresa de publicidad por internet para la que trabajaba le rebajó el sueldo un 20%. Y cuando se empezaron a levantar las restricciones, fue despedido.

Lev, de 44 años, es uno de los cientos de miles de israelíes que se quedaron sin trabajo por la pandemia, más del 25% de la fuerza laboral.

La empleada de limpieza keniana

Uno de los sectores tal vez más golpeados por el virus en el terreno laboral es el de empleadas domésticas como Awino, quien perdió su trabajo con una de las obras caritativas de la Madre Teresa de Nairobi, donde llevaba 15 años trabajando.

Vive en una modesta casita con sus cuatro hijas, incluida una que tiene epilepsia y requiere un costoso tratamiento médico. Usan un baño público. No tiene noticias de su marido desde hace nueve años.

Cielos nublados

A nivel mundial, el sector más vulnerable podría ser el de la aviación.

La aerolínea alemana Lufthansa pierde un millón de euros por hora y su director ejecutivo calcula que cuando se supere la pandemia, habrá que sacrificar unas 10.000 plazas de trabajo. El presidente de la aerolínea de los Emiratos Árabes Unidos Tim Clark calcula que a la empresa le podría tomar cuatro años volver a cubrir todas las rutas que tenía.

El impacto en el turismo es enorme.

El chef egipcio Ramadan el-Sayed es uno de miles de trabajadores licenciados en marzo por un hotel de Dubai y regresó a Sohag, unos 500 kilómetros (310 millas) al sur de El Cairo. No cobra desde abril.

Países como los Emiratos Árabes Unidos emplean millones de extranjeros, sobre todo de la India, Pakistán, Nepal y las Filipinas, naciones que dependen mucho de las remesas que envían.

“Aquí no hay trabajo”, dijo el-Sayed. “Hasta el turismo opera al 25% de su capacidad. ¿Quién va a emplear a alguien aquí?”.

Un largo camino por delante

¿Por qué desaparecen los empleos si las economías se reactivan?

Numerosas empresas que enfrentaban situaciones difíciles antes de la recesión ya no pueden postergar decisiones duras. Y por más de que se reanude la actividad y reabran los negocios, mucha gente se muestra cautelosas con sus gastos por temor al virus y por la incertidumbre en torno al futuro.

“Algunas firmas que tenían una situación saludable antes de la paralización de actividades irán a la quiebra”, dijo Capital Economics en un boletín. “Otras empresas demorarán o suspenderán nuevas inversiones”.

Se calcula que un tercio de las personas que se quedaron sin trabajo en Estados Unidos no conseguirán empleo en los próximos seis meses. Y algunos trabajadores europeos que tienen generosos beneficios de desempleo podrían ser despedidos cuando dejen de cobrar esos subsidios. Compañías como Renault y Airbus enfrentan un futuro incierto.

Senado de Brasil aprueba la reducción de la jornada laboral y de los salarios por pandemia

miércoles, 17 de junio de 2020

El objetivo es prolongar la medida hasta el final del año, y el Ministerio de Economía calcula que esto genere un ahorro adicional

Diario Financiero – Santiago

El Senado de Brasil aprobó con 75 votos a favor y ninguno en contra la proposición de ley que permite la suspensión temporal y la reducción de la jornada laboral, así como de los salarios mientras dure la crisis sanitaria provocada por la covid-19.

El texto, considerado fundamental por el Gobierno de Brasil para poder hacer frente a la crisis económica derivada de la pandemia, pasará a manos del presidente, Jair Bolsonaro, para que lo firme en los próximos días.

El objetivo es prolongarlo hasta final de año, cuando las autoridades brasileñas esperan que la situación de la Covid-19 haya finalizado. El Ministerio de Economía prevé un ahorro de 10.693 millones de reales (unos 1.800 millones de euros).

La medida permite reducciones de la jornada laboral desde un 25% hasta un 70%, con recortes proporcionales en el salario del trabajador, llegando incluso a poder suspender el contrato durante dos meses, con medidas de compensación como el pago total del seguro de desempleo.

El texto original permite la suspensión de los contratos laborales durante 60 días y en 90 para reducciones de jornada. El Gobierno, por su parte, avala prorrogar durante dos meses más el cese momentáneo de las relaciones laborales, pero deberá para ello aprobar cuanto antes el documento definitivo, pues algunos sectores empresariales comenzaron en abril, por lo que el plazo caduca ahora en julio.

En cuanto a la situación de la pandemia en Brasil, el Ministerio de Salud ha informado de 1.282 nuevas muertes provocadas por la covid-19, por lo que son ya 45.241 las personas fallecidas por la pandemia en el país sudamericano. Las autoridades sanitarias han registrado también un total de 923.189 casos, tras los últimos 34.918 de este martes.

Estas cifras, un día más, difieren de las difundidas por la alianza de medios de comunicación, surgida después de que el Ministerio de Salud, por orden de Bolsonaro, cambiara la metodología en el recuento de víctimas.

Pese a que días después dieron marcha atrás, desde entonces los números no concuerdan y este martes son 205 muertes y 2.360 casos menos que los ofrecidos por el Ministerio de Salud.